La longitud y la latitud son conceptos fundamentales para localizar cualquier punto sobre la superficie terrestre, pero también permiten comprender fenómenos cotidianos y procesos geográficos.
Como aplicación práctica de la longitud, la calculadora de husos horarios permite comprobar cómo la posición este-oeste de un lugar determina, de forma general, las diferencias de hora respecto a otros territorios. La actividad facilita relacionar los 24 husos horarios, de aproximadamente 15° de longitud cada uno, con el movimiento aparente del Sol y la organización de la hora oficial.
Por su parte, la aplicación sobre zonas climáticas muestra una de las principales aplicaciones de la latitud. La distancia de un lugar respecto al Ecuador condiciona el ángulo con el que llegan los rayos solares y, junto con la inclinación del eje terrestre, explica la distribución de las grandes zonas cálida, templadas y frías.
De este modo, ambas aplicaciones permiten pasar de la localización mediante coordenadas geográficas a la interpretación de fenómenos reales: la longitud nos ayuda a comprender los husos horarios, mientras que la latitud nos permite explicar buena parte de la distribución térmica de la Tierra.
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