Un corte topográfico es una representación en un eje cartesiano de la elevación del terreno a lo largo de una línea trazada en el mapa (entre los puntos A y B). Permite visualizar la silueta del relieve, observar la pendiente de las laderas y conocer la altitud de picos y valles.
Representar la tridimensionalidad de la superficie terrestre en la superficie plana de un mapa es uno de los mayores retos de la cartografía. Para lograrlo, se emplean principalmente tres métodos:
Son líneas imaginarias que unen puntos de la misma altitud sobre el nivel del mar.
Consiste en colorear las franjas de terreno situadas entre determinadas curvas de nivel para identificar rápidamente la altitud mediante una escala de colores:
Un mapa corocromático es un mapa temático que utiliza colores planos o tramas sin gradiente numérico para diferenciar cualitativamente distintas áreas continuas (por ejemplo: tipos de suelo o usos del suelo).
A diferencia del mapa corocromático cualitativo, cuando aplicamos una escala ordenada de colores para expresar altitudes continuas, la técnica recibe el nombre específico de tintas hipsométricas.
Es una técnica que simula una fuente de luz para generar luces y sombras sobre el terreno, ofreciendo una sensación visual de volumen y relieve tridimensional: